lunes, 10 de marzo de 2025

#El Misterio de los Libros y la Providencia segunda parte

 

Era un domingo 9 de marzo de 2025, una mañana tibia y un día radiante. El cielo azul se extendía con algodones blancos de nubes, y a lo lejos resonaba el rítmico golpeteo de un pájaro carpintero sobre un poste de guadua. La naturaleza despertaba con una sinfonía celestial: trinos de aves de mil colores revoloteaban en la frondosa vegetación, buscando alimento en la abundancia que la tierra generosa les ofrecía sin límites. El reloj marcaba las 5:40 a.m. en Villa de las Bendiciones.

Kike despertó renovado, con una energía vibrante que le permitía estar 99% concentrado en cada acto. Como era su costumbre, bebió un vaso de agua pura, nacida de la montaña, sintiendo cada sorbo hidratar sus células y revitalizar su cuerpo. Luego, realizó su ritual matutino: meditación, oración, yoga, escritura y una hora de lectura. A las 10:00 a.m., fortaleció su cuerpo con ejercicios y disfrutó un desayuno simple pero sustancioso: chocolate en leche, arepas caseras, huevos cocidos y un jugo de naranja recién exprimido de su huerta.

A media mañana, escribió su blog titulado "El Misterio de los Sueños y la Providencia", una tarea que le llevó cuatro horas. Mientras sus frijoles se cocinaban a fuego lento en la olla arrocera, con cebolla cabezona, sal, zanahoria y calabaza, Kike sintonizó la misa del Santuario del 20 de Julio en diferido. En el sermón, el padre Ever habló sobre la importancia de hacer las cosas con el corazón y expresar la fe con claridad, palabras que resonaron en Kike, quien sentía desde hace días una presencia divina guiando sus pasos.

Al mediodía, con los frijoles listos, preparó arroz con verduras, papas fritas y pierna de cerdo en pequeña porción. Todo acompañado con un jugo de guanábana, endulzado sutilmente para conservar su sabor natural. Luego, escribió en su diario, redactó una carta de motivación para sí mismo y cerró la tarde con un café cargado, galletas y mermelada.

Pero el verdadero misterio de ese día no estaba en su rutina, sino en los eventos que se habían desatado los días anteriores. Durante jueves, viernes y sábado, Kike había logrado despachar tres libros diarios a distintas partes de la gélida capital y otras regiones del país. Era un número exacto, un patrón que se repetía con mística precisión.

El miércoles, al despertar, había pedido en sus oraciones a la Divina Providencia que iluminara su camino para vender su inventario de libros, financiado por un subsidio de España. Sabía que la responsabilidad de comercializarlos era solo suya, pero en cuanto terminó su plegaria, una oleada de inspiración lo invadió. Se propuso vender tres libros diarios en días hábiles, y al día siguiente, los clientes comenzaron a aparecer como si el universo hubiera conspirado para cumplir su petición.

El jueves, viajaron tres libros por medio de Interrapidisimo el primer libro viajó hasta San José del Guaviare, dirigido a su amiga Celmira, una emprendedora apasionada del mundo de la belleza y el cuidado personal. Su dedicatoria rezaba:

A Celmira Trochez: Mujer emprendedora, apasionada y de espíritu guerrero, cuyo esfuerzo en el mundo de los productos de cuidado personal y belleza es digno de admiración. Tu confianza en mí y en mi trabajo, así como tu apoyo incondicional al adquirir mi libro, me llenan de gratitud y motivación. Que tu camino siga lleno de éxitos y bendiciones.

Con aprecio y gratitud,
Jaime Humberto Sanabria

El segundo libro viajó a Bogotá, a su antiguo cliente del corresponsal Bancolombia, Alejandro, un empresario textil y seguidor fiel de su blog:

A Alejandro Restrepo, su esposa e hijos: Un verdadero ejemplo de emprendimiento y dedicación en la fabricación y comercialización de camisas. Me honra contar con su apoyo, y deseo que este libro sea una fuente de inspiración en su camino. Que el éxito y la prosperidad sigan acompañando su vida y su empresa.

Con gratitud y aprecio,
Jaime Humberto Sanabria

Un tercer ejemplar partió hacia Gachetá, destinado a su amiga Yovana Mateus, una atleta del club ADES, quien aún lidiaba con la ausencia de su esposo fallecido:

A Yovana Mateus, en honor a Camilo Ramírez (Q.E.P.D.): Mujer admirable, atleta incansable y de espíritu guerrero, cuyo ejemplo inspira a chicos y grandes en la disciplina del atletismo. Que este libro sea un tributo a tu esfuerzo y una fuente de inspiración en tu camino.

Cuando llegó el jueves, Kike ya había vendido sus primeros tres libros. Pero, ¿quiénes serían las personas que el destino pondría en su camino para los días viernes y sábado?

Había algo misterioso en la forma en que todo se alineaba. ¿Era simple casualidad o un mensaje divino? La conexión entre Kike, la Providencia y el universo se hacía cada vez más evidente. Mientras meditaba recordó el día viernes y sábado Sabía que esta historia...

...Continuaría.

 

Con respeto y admiración,
Jaime Humberto Sanabria





domingo, 9 de marzo de 2025

#El Misterio de los Sueños y la Providencia, primera parte


 Era un miércoles 5 de marzo. El reloj marcaba las 5:40 a. m. en una mañana tranquila y fresca, con un cielo pincelado de nubes grises y blancas. El canto de los gallos, el aleteo de las aves migratorias a lo lejos, el ladrido de los perros y la melodía incesante de los pájaros componían una sinfonía natural que anunciaba un nuevo día en Villa de las Bendiciones, un lugar donde el tiempo parecía detenerse.

Kike despertó de dos sueños. El primero, a medianoche, lo había dejado inquieto. Soñó que caminaba por un sendero con un niño de la mano derecha, mientras en la izquierda llevaba una camándula que siempre lo acompañaba, una herramienta poderosa de su fe. Pero de repente, el niño le dijo algo que lo ofendió. Sin pensarlo, Kike se dejó llevar por el impulso, se descontroló y le propinó un latigazo con la camándula en su pequeña mano derecha. El niño gritó de dolor.

Despertó sobresaltado. Un ardor intenso quemaba su propia mano derecha. Encendió la luz y la examinó. No había marca alguna, pero el dolor persistía. Miró hacia la mesita de noche y vio su camándula. Era la misma del sueño. Instintivamente, la tomó y la envolvió en su mano. En ese instante, el ardor desapareció.

Se quedó pensativo. ¿Había castigado a su niño interior? ¿Se habría liberado de alguna carga del pasado? Respiró hondo, meditó y volvió a dormirse.

El segundo sueño fue completamente distinto. Se vio caminando por un sendero infinito de nubes blancas. A medida que avanzaba, una paz inmensa lo envolvía y su cuerpo comenzaba a irradiar luz. Despertó sintiendo una energía desconocida. Se observó en el espejo, se saludó y notó un brillo especial en sus ojos. Se repitió en voz baja:

"Me remito a observar mis pensamientos sin identificarme con ellos."

Sin darse cuenta, empezó a recitar el libreto del video que haría para convencer al mundo de la importancia de leer su libro: "Historias que Inspiran la Imaginación". Lo repitió tres veces. Ya se lo sabía de memoria.

Siguió su rutina diaria: lectura, escritura, yoga, meditación. Preparó su desayuno con productos de su huerta: jugo de naranja, huevos cocidos, chocolate y arepas recién asadas. Luego, arregló su jardín, eliminó las hojas secas y lavó la ropa.

A las 11:42 a. m., llamó a Luz Marina, una antigua compañera de la inmobiliaria. Ella elogió sus blogs y le confesó que estaba intrigada por su libro.

Por la tarde, a las 4:43 p. m., conversó con Carlos Velásquez, un emprendedor del campo, defensor de la fumigación natural. Hablaron sobre la entrega de semillas y abono de la UMATA. Carlos le aseguró que pronto compraría su libro.

A las 4:59 p. m., Kike marcó el número de Celmira, una amiga que conoció en una feria artesanal, cultural y agropecuaria en Silvania. Para su sorpresa, Celmira ya seguía su blog y lo leía a diario. Cuando Kike le habló de su libro, ella lo felicitó con entusiasmo.

—Si quieres, te lo llevo mañana a Silvania —le propuso Kike.

—Ya no vivo en Silvania —respondió ella—. Me mudé a San José del Guaviare.

—No hay problema. Te lo envío mañana mismo. Confío en ti.

Celmira quedó encantada y le pidió una foto de la portada para compartirla en su estado de WhatsApp. Minutos después, Kike recibió una notificación: Celmira le había consignado el valor del libro sin que él se lo hubiera enviado aún.

Estupefacto, sintió una oleada de emoción. La Providencia actuaba de maneras misteriosas.

Le envió a Celmira un video y el enlace donde podía encontrar su libro en varios formatos. Había vendido su primer ejemplar de la semana. Su meta era vender tres libros diarios, y ya había logrado el primero.

Aquella noche, Kike se acostó con una sensación de gratitud. Sus sueños le habían liberado de algo profundo, y ahora la vida le estaba mostrando el poder de la fe y la confianza.

¿Lograría vender los otros dos libros al día siguiente?

Esta historia continuará…

viernes, 7 de marzo de 2025

#El Reto de Kike: Entre la Fe y la Voluntad


 Era un lunes 3 de marzo. El reloj marcaba las 5:40 a.m. en Villa de las Bendiciones, un lugar donde el tiempo parecía detenerse en un tibio amanecer, al compás del canto de los pájaros de colores, que ofrecían un concierto digno de inspirar a cualquier poeta. Kike, asomado por la ventana, contemplaba el horizonte como buscando inspiración. Para él, aquel día representaba un desafío triple: recoger anécdotas para un reportaje sobre la entrega de insumos agropecuarios a los campesinos beneficiarios del programa de la UMATA, colaborar voluntariamente con el ingeniero Wilson García y la ingeniera Martha Poveda en la distribución de los insumos, y finalmente, terminar su blog: El Umbral de los Sueños: El Nacimiento de 'Historias que Inspiran la Imaginación', donde narraba la historia de su primer libro.

Aquel lunes, Kike realizó su acostumbrada rutina, aunque el tiempo no le alcanzó para los ejercicios de fortalecimiento. Aún persistía la neuralgia que lo aquejaba desde el sábado, tras salir de la reunión en el Mirador Artístico. Le preocupaba que el dolor interfiriera en su ayuda a don Wilson, pero su espíritu batallador lo impulsaba a continuar. Salió de casa a las 7:47 a.m. con la idea de desayunar más tarde. En el camino se encontró con don Alfredo Contreras y su esposa, Olga Lucía Poveda, quienes, al saber de su destino, le ofrecieron llevarlo en su camioneta hasta la alcaldía.

Al llegar, Kike subió al segundo piso y encontró a don Wilson, quien lo recibió con un abrazo fraterno antes de partir en su moto rumbo a la plaza. Kike recorrió los 500 metros a pie, sintiendo que algo en su cuerpo no marchaba con la misma energía de siempre. Sin embargo, su voluntad lo mantenía firme. Al llegar a la plaza, la emoción lo invadió al ver a los campesinos y líderes esperando con ilusión la entrega de insumos. Saludó a la ingeniera Martha, al director de la UMATA, Dr. Leonardo Carrillo, y al equipo de colaboradores. Wilson comenzó a entregar 18 fichas a cada líder, donde se destacaba la Dra. Olga Romero, defensora de las personas vulnerables a través de su Fundación: Ayúdanos a Ayudar a Colombia.

La entrega comenzó con un acto protocolario encabezado por el alcalde José Ricardo Pulido Garzón y su equipo. Kike transmitió el evento en vivo por Facebook, donde fue visto por 242 personas. La jornada avanzó y Kike se encargó de entregar las semillas, hasta que un imprevisto surgió: le pidieron trasladar 10 bultos de abono. Con la molestia en su espalda, supo que la tarea sería ardua. Justo cuando se preguntaba cómo llevaría los cinco bultos restantes, apareció doña Martha Torres, fiel seguidora de su blog y su libro. Con una sonrisa solidaria, le ofreció llevarlos en su camioneta. Kike sintió una profunda gratitud y, en ese instante, el dolor que lo aquejaba desapareció. Un escalofrío recorrió su cuerpo. ¿Sería una simple coincidencia o un mensaje divino?

La lluvia sorprendió la jornada sobre las 3:00 p.m., pero los campesinos, indiferentes al aguacero, seguían cargando sus insumos con determinación. Hacia las 6:30 p.m., un 80% de los insumos ya habían sido entregados. Nadie había tenido tiempo de almorzar, y don Wilson, desde su generosidad habitual, pidió sándwiches para todos. Kike, quien había soportado la jornada con un sobre de Biocros en su mochila, sintió el alivio de la comida compartida. Al final del día, don Wilson le ofreció una retribución inesperada, un gesto que Kike recibió con humildad y gratitud. En ese momento recordó los días en que acompañaba a don Wilson en las clausuras en las veredas y le decía: "Cuánto desearía trabajar directamente con la alcaldía de Silvania, ayudando en esta noble labor de orientar al labriego". A lo que don Wilson, con su entusiasmo característico, respondía: "Kike, tú ya trabajas con la alcaldía, pero gratis, porque con cada blog que escribes, inspiras al mundo sobre la vida en el campo".

Aquella noche, a pesar del cansancio, preparó su cena con pasta, arroz y sardinas, acompañados de jugo de zanahoria. Un café recargado le dio el impulso final para terminar su blog. Al recostarse, sintió su cuerpo agotado pero satisfecho. Volvió a recordar el instante en que doña Martha se ofreció a ayudarlo y cómo, en ese preciso momento, desapareció su neuralgia. Miró al techo y susurró: "¿Por qué a veces dudo de que Dios está siempre a mi lado?". Aquel lunes 3 de marzo le dejó una enseñanza: vivir en estado de gracia es un reto constante, pero cada día trae sus propias señales.

…Esta historia continuará…

miércoles, 5 de marzo de 2025

# El pacto de los libros y los abuelos olvidados

 

Era una mañana fresca en Villa de las Bendiciones, donde el tiempo parecía detenerse. El amanecer pintaba el cielo de tonos dorados y anaranjados mientras los pájaros de colores revoloteaban alegres, picoteando la ventana de Kike. Eran las 5:58 a.m. del sábado 1 de marzo, y él se levantaba tras una noche de sueño entrecortado. Una molesta neuralgia en su espalda baja lo había acosado sin descanso. Se estiró con dificultad, contemplando la belleza del amanecer, y se dispuso a comenzar su ritual matutino: meditación, ejercicios de respiración, yoga y oración. Aunque el dolor lo limitaba, no permitió que lo venciera. Tenía un día importante por delante: presentar su libro en el Mirador Artístico de Silvania.

Antes de salir, escribió una dedicatoria especial para su padrino, a quien enviaría un ejemplar a Bogotá. La mañana pasó rápido, y a las 12:40 p.m., cargando una maleta con nueve libros y su persistente dolencia, Kike partió. Primero se dirigió a la oficina de envíos, donde apenas alcanzó a despachar el libro antes del cierre. Dada su dificultad para desplazarse, decidió no regresar a casa y avanzó directamente hacia el Mirador Turístico.

El camino de casi un kilómetro se le hizo eterno. El peso de los libros, sumado al dolor en su espalda, lo hacía avanzar con lentitud. Mientras caminaba, repasaba mentalmente su libreto, sintiendo una mezcla de emoción y nerviosismo. Al llegar, 35 minutos antes de lo previsto, se recostó en una pared para descansar y continuar ensayando.

A la 1:50 p.m., un bus de turismo llegó al Mirador, y varias personas descendieron para ingresar. Kike entró tras ellos y fue recibido con cálido afecto por doña Ligia Masmela y su esposo, Germán Pinzón, dueños del lugar. Le ofrecieron un jugo de guayaba fresco, mientras doña Ligia le explicaba que la reunión inicial era de la Fundación Levi, la cual velaba por el bienestar de adultos mayores en situación de vulnerabilidad.

A las 2:16 p.m., la reunión comenzó con una oración del pastor Jorge Mancilla. Luego, la señora Consuelo Céspedes, junto a sus asistentes Karen Panadero y Margarita Alvarado, expuso la crítica situación de la fundación: sin recursos suficientes para mantener a los abuelos, les era difícil ofrecerles atención digna. Conmovidos, los asistentes escuchaban la historia de un abuelo de 111 años, cuya mirada reflejaba toda una vida de sacrificios y soledad.

Kike, sintiéndose impotente ante la situación, se preguntaba cómo podría ayudar cuando apenas sobrevivía con la venta de sus libros. En ese momento, el señor Jairo Bahamón intervino y propuso difundir la causa en redes sociales. Kike, con humor, pensó: “Aquí todos buscan aportes, y yo tratando de vender mis libros. Tal vez vine al lugar equivocado”, y sonrió para sí mismo.

Las intervenciones continuaron, y Elenicer Ruiz, enfermera voluntaria, relató las dificultades de brindar atención a los abuelos sin los recursos adecuados. Fue en ese instante cuando Kike tuvo una revelación: podía ayudar donando el 10% de cada libro vendido a la fundación. La idea lo emocionó. Se levantó de su asiento y buscó a doña Ligia en la cocina, donde ella preparaba el almuerzo. Conmovido, le contó su plan y le pidió que lo anunciara en su nombre.

Doña Ligia regresó a la reunión y pidió la palabra. Con voz firme y emotiva, explicó la propuesta de Kike. Un murmullo de aprobación recorrió la sala antes de estallar en aplausos. La idea había sido recibida con entusiasmo. Kike, a pesar de su agotamiento, se sintió inspirado y finalmente presentó su libro, aunque su lectura fue algo entrecortada por los nervios y el cansancio.



Finalizada la reunión, doña Ligia y su esposo deleitaron a los asistentes con un recital de música colombiana, acompañados de sus guitarras. Kike capturó el momento en un video y transmitió en vivo por Facebook. Luego, se reunieron para compartir una comida: pasta con verduras al vapor, limonada y una exquisita torta de chocolate.

Cuando terminaban, Jairo Bahamón se acercó a Kike y le dijo con una sonrisa: “Te compro un libro”. Kike, sorprendido y agradecido, respondió: “Gracias, don Jairo”. Siguiendo su compromiso, pidió a la asistente de la fundación apartar el 10% como donación.

En ese instante, sintió un renovado propósito. No solo había vendido un libro, sino que también, sin planearlo, había contribuido a una causa noble. Entre risas, abrazos y despedidas, cada quien tomó su camino. Kike, sin embargo, al salir sintió cómo el dolor en su espalda arreciaba. Caminó con esfuerzo hasta Villa de las Bendiciones, donde se entregó al descanso con la confianza de que su cuerpo hallaría la manera de sanar.

El domingo sería un día de recuperación, pero el lunes lo esperaba otra emocionante aventura: la cobertura de la entrega de insumos por parte de la UMATA y la alcaldía. Además, ayudaría a don Wilson. ¿Se recuperaría del dolor sin necesidad de medicamentos?

Esta historia continuará...

martes, 4 de marzo de 2025

#Don Wilson y el Secreto del Arroyo


 En una fresca y apacible mañana del lunes 3 de marzo, la finca El Arroyo, ubicada en Yayata Bajo, sector Las Palmas, despertaba entre susurros de la naturaleza. A las 5:30 a. m., don Wilson, viñero y guardián de aquella casa rodeada de una exuberante vegetación, se levantó como cada día. Antes de que el sol rompiera su indecisión entre la lluvia y el amanecer, ofreció una plegaria al cielo, agradeciendo por los encuentros y amistades que enriquecerían su jornada. Repitió su mantra con voz serena:

“Hoy es un día espectacular, estoy brillando, creciendo, expandiéndome, llenando mi vida a un siguiente nivel.”

Como parte de su ritual, bebió un vaso de agua cristalina, nacida de las entrañas de la montaña. Luego, un baño frío lo despertó por completo. Pero el verdadero encanto de la mañana residía en la preparación de su mágico tinto: café recién molido mezclado con un toque de cannabis, ortiga y un dulzor natural de miel de abejas y jarabe de propóleo. Con el primer sorbo, su espíritu se armonizaba con el canto de los pájaros y el susurro del viento entre los árboles.

A las 7:00 a. m., don Wilson partió hacia la oficina central de la UMATA, en la Alcaldía de Silvania, para entregar su informe al Dr. Leonardo Carrillo, su jefe inmediato. El tema del día: la entrega de insumos del Proyecto de Seguridad Alimentaria "Semillas de Esperanza". En la reunión, repasaron estrategias para fortalecer la autosuficiencia de los campesinos y destacaron el respaldo del alcalde José Ricardo Pulido Garzón y su equipo.


A las 8:19 a. m., Kike llegó para apoyarlo en la logística de la entrega de insumos y en la documentación del evento para su blog. A las 8:56 a. m., llegaron a la plaza de mercado, donde los integrantes de los 18 grupos y veredas comenzaban a reunirse. En una sala privada, don Wilson, junto con la ingeniera Martha Poveda y su equipo, organizó la distribución de abono orgánico y semillas de frijol y maíz. Cada uno tenía una función clara: las chicas elaboraban los listados, otros entregaban bultos de abono, y Kike repartía semillas por libra y kilo. A las 9:00 a. m., don Wilson entregó las fichas por grupos, agilizando el proceso.

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A las 10:00 a. m., la llegada del alcalde y su comitiva marcó el inicio oficial del evento. En su discurso, recordó las dificultades del año 2024 y cómo, a pesar de los desafíos, lograron sobreponerse. Mencionó que la ampliación del tercer carril, fue peor que la pandemia pasada por las grietas en las viviendas cercanas a la obra, pero también celebró el éxito en la gestión de las pólizas con la concesión Vía 40. Concluyó destacando el impacto positivo de la UMATA en la capacitación de las veredas y la importancia de la entrega de insumos.

El alcalde entregó 18 reconocimientos a líderes destacados, entre ellos la Dra. Olga Romero. La alegría en sus rostros reflejaba el valor de su esfuerzo. Luego, se unió por una hora a la entrega de insumos, compartiendo palabras de aliento con los beneficiarios.

La jornada fue intensa. Desde la mañana hasta las 6:30 p. m., don Wilson, el Dr. Leonardo, la ingeniera Martha y Kike trabajaron sin descanso, sin siquiera un respiro para almorzar. Al finalizar, don Wilson llamó a Kike y, con un gesto sincero, le hizo un regalo como muestra de gratitud. Kike, conmovido por aquel reconocimiento, lo aceptó con humildad y se despidió.

Don Wilson y el Dr. Leonardo permanecieron en la plaza, delineando el plan del día siguiente. Cuando el reloj marcó las 8:19 p. m., don Wilson emprendió el camino de regreso a su hogar, con el corazón rebosante de satisfacción. Bajo el manto estrellado de la noche, su silueta se fundió con el sendero de la montaña, como si la naturaleza misma le abriera paso a su descanso merecido.

lunes, 3 de marzo de 2025

El Umbral de los Sueños: El Nacimiento de 'Historias que Inspiran la Imaginación'


 Era un viernes 16 de agosto de 2024 en Villa de las Bendiciones, un lugar donde el tiempo parecía detenerse. A las 3:30 a. m., Kike despertó de un sueño que trascendía su manera de ver la vida. Durante varias noches había visto a un amigo en un mundo paralelo, un lugar donde todo era posible. En sus sueños, aquel amigo lo guiaba hacia una puerta misteriosa. Al mirar atrás, Kike veía nubes blancas flotando en un cielo infinito; al abrir la puerta, un paisaje de ensueño aparecía ante él: una playa de arena dorada con palmeras danzantes y un amanecer que iluminaba el horizonte con colores imposibles.

Sin embargo, esa noche el sueño fue distinto. Su amigo estaba atrapado en un laberinto impenetrable, una prisión custodiada por fuerzas invisibles de la que nadie había escapado jamás. Kike, sintiendo en su corazón que debía ayudarlo, ideó una estrategia ingeniosa y logró liberarlo. Su amigo lo abrazó con gratitud infinita, pero pronto el miedo se apoderó de Kike: las cámaras de seguridad habían registrado su acto. El peligro de ser descubierto lo hizo sentir el latido acelerado de su corazón.

Entonces, sucedió lo inesperado. Una mujer que monitoreaba las cámaras decidió borrar la evidencia. Kike se preguntó quién era esa extraña aliada y por qué lo había ayudado. Antes de que pudiera obtener respuestas, despertó. Su amigo había desaparecido, pero la sensación de que ese ser no pertenecía a este mundo persistía en su mente.

Aún intrigado, Kike salió a entrenar por los senderos de Villa de las Bendiciones. El canto de las aves acompañaba sus zancadas, y mientras corría, se observaba a sí mismo en cada movimiento. Hizo un circuito de siete kilómetros, pero su mente no podía despegarse del sueño. Al regresar a casa, decidió escribirlo para encontrarle sentido. Investigando su significado, encontró una interpretación reveladora: "Soñar con abrir una puerta a otra dimensión podría significar que estás a punto de tener nuevas oportunidades, culminar etapas o despedirte de personas importantes."

Aquello resonó en su interior. Recordó que en noches anteriores había soñado con una puerta grisácea resplandeciente que lo conducía a una playa al amanecer. Decidió plasmarlo todo en un documento y lo guardó, sin saber que aquel gesto marcaría el inicio de algo grande.

En la tarde, mientras organizaba unas cajas que le había traído don Ricardo desde Bogotá, encontró viejos diarios. Entre esas páginas estaban sus memorias, sus metas, sus pensamientos y reflexiones. Fue en ese instante cuando una chispa se encendió en su interior. ¡Podía convertir todo eso en un libro!

Sin pensarlo demasiado, escribió una carta de motivación para sí mismo, comprometiéndose a transcribir sus recuerdos en documentos. Así nació su pasión por la escritura. Desde aquel día, Kike fue constante, escribiendo sin descanso. A finales de septiembre, al revisar su trabajo, descubrió que ya tenía más de treinta historias. Fue entonces cuando se le ocurrió estructurarlas en un blog y, posteriormente, en un libro. Publicó su primer blog y, poco a poco, fue extendiéndolos en capítulos numerados.

El destino le envió una señal. Al navegar por Facebook, comenzó a recibir anuncios de editoriales. Uno de ellos, LETRAME, llamó especialmente su atención por su enfoque en apoyar a los autores. Movido por la intuición, envió un manuscrito de dieciocho capítulos. Días después, recibió la respuesta que cambiaría su vida:


INFORME DE VALORACIÓN: "Historias que Inspiran la Imaginación"

Buena obra y apta para editar, con estructura sólida y redacción cuidada. Lenguaje evocador y poético, con una narrativa que sumerge al lector en un mundo de sueños y realidades entrelazadas. El tono inspirador y reflexivo invita a la introspección, mientras que la riqueza en la descripción de valores humanos otorga profundidad a la obra.

Recomendamos su publicación.


Kike no podía creerlo. Aquel 16 de agosto marcó el inicio de un sueño, y a finales de septiembre su libro ya había sido aprobado por la editora. Su esfuerzo y dedicación habían dado frutos, convirtiendo su inspiración en una obra que pronto vería la luz.

Pero ¿qué sucedería en los meses siguientes con la edición y publicación de su primer libro? Esa es una historia que continuará...


Reflexión: A veces, los sueños no son solo imágenes fugaces de la mente dormida, sino mensajes que nos guían hacia nuestro destino. Kike descubrió que la clave no estaba en buscar respuestas fuera, sino en escribir su propia historia. Y así, sin buscarlo, encontró su pasión y su propósito.

¡El inicio de un sueño siempre comienza con una pluma y un corazón dispuesto a escribirlo!

domingo, 2 de marzo de 2025

#El despertar de Kike: entre la magia y el destino


 El amanecer del 28 de febrero trajo consigo un resplandor dorado que teñía el horizonte. A las 5:40 a. m., Kike despertó con una energía vibrante, sintiéndose pleno y fortalecido a pesar de los retos que la vida le había presentado. Mientras observaba el infinito desde su ventana, sintió una conexión inexplicable con el universo, como si una fuerza invisible le susurrara al oído: Hoy es un día especial. Sus pensamientos se entrelazaban con la brisa matutina, recordándole que no había razones para quejarse, pues su salud era inquebrantable y su espíritu, indomable.

A las 6:00 a. m., inició su ritual sagrado: tres horas de meditación, yoga, lectura, escritura y ejercicios físicos. Era su forma de prepararse para lo desconocido, para recibir el día con la serenidad de un monje y la determinación de un guerrero. Al finalizar, una llamada interrumpió su momento de introspección. Era Wilson, el ingeniero de la UMATA, quien, con un tono eufórico, le extendió una invitación:

—Te espero el lunes, Kike. Necesito tu ayuda para elaborar un blog sobre la entrega de elementos del campo a las personas que asistieron a las capacitaciones.

Kike sonrió. Trabajar gratis con la Alcaldía de Silvania a través de la UMATA siempre le había llenado el alma. No había dinero de por medio, pero la satisfacción de ayudar era su mayor recompensa.

Luego de desayunar, tomó el teléfono y marcó el número de su padrino, Félix Torres. Desde 1991 no se veían, pero cada fecha especial los unía a través de llamadas cargadas de risas y recuerdos. Su amistad se había forjado en los pasillos de la Notaría Novena y se mantenía intacta con el tiempo. Como siempre, la llamada inició con su tradicional intercambio de apodos:

—¡Hola, Tigre de la Malasia! —exclamó Kike con entusiasmo.

—¡Hola, Gabriel García Márquez! —respondó su padrino, riendo.

Kike sintió una oleada de emoción. Días atrás, algunos amigos ya le habían mencionado que su estilo de escritura evocaba el realismo mágico del maestro Gabo, pero escucharlo de su padrino lo hizo sentir que su obra realmente estaba dejando huella. Félix, con su voz cargada de afecto, le pidió un ejemplar de su nuevo libro Historias que inspiran la imaginación.

—Tus relatos trascienden fronteras, Kike. Tienes magia en tus palabras. Enviémelo con una dedicatoria para mí y para Lucerito. Será un honor leerte.

Con el corazón lleno de gratitud, Kike redactó la dedicatoria:

A mis queridos padrinos, Félix Torres y Luz Amanda Díaz.

A Félix, el Tigre de Malasia, cuya alegría ilumina cada llamada y cuyas palabras son un faro de optimismo. Tu entusiasmo me recuerda que la felicidad es una decisión diaria.

A Lucerito, un alma luminosa, fuerte y admirable. Su fortaleza y su corazón son un refugio para quienes tienen el privilegio de conocerla.

Con gratitud y cariño, Jaime Humberto Sanabria.

Esa tarde, Kike se entregó a los placeres simples: cocinó unas lentejas con cebolla y zanahoria, acompañadas de arroz integral y carne asada de cerdo. Para el jugo, experimentó con guatila, limón y azúcar, logrando un sabor similar al kiwi. Saboreó cada bocado con la certeza de que la vida estaba llena de pequeños milagros.

Al caer la noche, su mente se proyectó hacia el futuro. Marzo sería el mes de la expansión; su libro debía llegar al mundo. Ya había conquistado a su círculo cercano, ahora debía alcanzar a lectores desconocidos, almas que hallarían en sus letras un refugio. Además, al día siguiente, Doña Ligia Madagascar y su esposo lo habían invitado a presentar su libro en el Mirador Artístico de Silvania. Era la oportunidad perfecta para darse a conocer como escritor.

Antes de dormir, sintió una presencia divina envolviéndolo con su manto de paz. Cerró los ojos y sonrió. Mañana será un día 1% mejor que hoy, pensó. Y con esa certeza, se entregó al sueño.

¿Qué aventuras le esperan a Kike en el Mirador Artístico? ¿Qué maravillosas personas conocerá? ¿Cuál será su estrategia para conquistar el mundo con su obra?

Esta historia, continuará...

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