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lunes, 21 de abril de 2025

#“El Escarabajo Sagrado y las Voces del Amanecer”


 Historia

Érase un viernes santo, 18 de abril, en un sitio paradisiaco, rodeado de exuberante naturaleza, donde los pájaros multicolores y las cigarras tejían un coro armónico en un remoto lugar llamado Villa de las Bendiciones, en Silvania, donde el tiempo parece detenerse. Eran las 6:21 a.m. cuando Kike despertó de una noche tranquila, atrapado aún en la magia de un sueño que lo había cautivado.

Soñó con un hombre avaro que intentaba aprovecharse de una humilde mujer en una extraña apuesta. Sin embargo, ella, a pesar de su cansancio y su sencillez, se sobreponía, y cuanto más perdía aquel hombre, más se enojaba, cegado por su soberbia y orgullo. En el último lance, apostó todo… y fue vencido. La mujer, agotada pero invencible, se alzó como la gran triunfadora. En ese instante, una voz desconocida pronunció:
"Cuando avanza la mañana, es una buena mañana."

Kike despertó, buscó su libreta y su esfero, y anotó aquella frase enigmática. No tenía lógica en ese momento, pero horas después la descifró:
“Persiste y vencerás.”
Y comprendió que él era ese espíritu humilde que lucha contra los obstáculos representados por el hombre avaro.

Mientras seguía acostado, evocó los días anteriores. El martes habían llegado sus visitantes: Karen Tatiana y Omar. El miércoles, entre charlas y recuerdos, Omar se confesó:
—Querido Kike, he sido escritor de cuentos, poesías, crónicas y fanzines. También pintor y músico aficionado. Lo que hago, lo hago con esmero, aunque algunos digan que carece de técnica. Vivo una práctica espiritual no como religión, sino como trascendencia, sin pretensiones de superioridad. Respeto toda vida, hasta la de los insectos diminutos… son pequeñas porciones de Dios.

Kike se sintió identificado. Omar continuó:
—Dicen que el signo que me rige, diciembre, me ha dotado de sensibilidad y dotes artísticas. Por eso, tus historias son un espejo en el que me reflejo. Aquel miércoles salieron a hacer compras. Kike logró reunir a última hora una cuota gracias a la venta de sus libros. Aquella tarde, Omar los invito a disfrutar de una cerveza propia de la región en el Café Zeratema.

A la mañana siguiente, Kike le dedicó su primer libro:

“Para Omar, caminante del espíritu y el arte:
Gracias por abrir tu corazón en este encuentro inesperado, que más que casualidad, siento fue un llamado de almas afines. Eres un tejedor de historias y buscador incansable de sentido.
Que estas Historias que Inspiran sean para ti un espejo de tu viaje interior, y de esos seres diminutos y maestros invisibles que, como tú dices, son pequeñas porciones de Dios.
Gracias por coincidir en el misterio de la vida. Que Deepak, Eckhart y Gabo sigan siendo faros para ambos.”

Omar se propuso terminar de leer Historias que Inspiran la Imaginación antes de volver a Bogotá.

La tarde lluviosa del jueves los llevó a caminar por un sendero que Kike conocía hasta llegar al pueblo. Esta vez convencieron a Juanpis para que los acompañara. Recorrieron tres kilómetros por caminos frondosos, charcos de lluvia, y bordeando el río Subia, hasta Silvania.


Kike les mostró la cancha acústica, la iglesia… y Omar los sorprendió invitándolos a un almuerzo en un sitio exclusivo: cuchuco y una picada deliciosa con longaniza, rellena, papa criolla, carne de cerdo y limonada en un restaurante frente a la alcaldía. De allí partieron, a un tercer piso panorámico de un edificio emblemático, cerca de la alcaldía, se deleitaron con cervezas, aromáticas y brownies. Compraron víveres para el viernes santo, cuando gran parte del comercio cerraba.


De regreso, a solo 150 metros de Choriloco, Omar se topó con un escarabajo verde metalizado, enorme y brillante. Le tomaron fotos y videos; era algo único. Más tarde, Kike investigó y descubrió que estos escarabajos son símbolo de esperanza y renovación. En algunas culturas, su aparición señala que la naturaleza está en plena actividad.

Esa noche, Omar salió a comprar una torta de frutas: era el cumpleaños de Karen. Lo celebraron con vino y aguardiente amarillo Néctar. Conversaron de música, crecimiento personal y encuentros literarios en Bogotá. Omar le compartió a Kike su obra: CHIFLÓN REBELDE 2 DIGITAL FINAL. Fue un jueves santo inolvidable.

Ya el viernes, a las 8:37 a.m., Kike, tras meditar, orar y activar sus chakras, se sumergió en la lectura de Una Historia para Contar de Gabo, donde el Nobel narraba la memoria de su infancia y juventud, el origen de su imaginación.

Luego bajó a conversar con Karen, quien le contó, con cierto misterio, que había escuchado la voz de un hombre hablando en la madrugada. Kike, intrigado, fue a revisar a Juanpis y lo encontró dormido. Omar seguía descansando. El misterio quedó en el aire.


Karen preparó huevos revueltos con cebolla y tomate, embueltos silvanenses y chocolate caliente. Más tarde, Omar y Kike recolectaron leña e improvisaron un fogón, mientras Karen recogía auyamas, papas y verduras de la huerta. Con pollo criollo prepararon un delicioso sancocho, acompañado de limonada de naranjas ácidas de la finca.


La tarde transcurrió entre conversaciones sobre literatura y mentores espirituales. Fue entonces cuando, en la sala, apareció un escarabajo sagrado de color negro, igual al de los jeroglíficos egipcios. Lo recogieron, le tomaron fotos y videos. Kike investigó:
El escarabajo egipcio, símbolo del Sol naciente, de protección contra el mal y de fuerza diaria, era también un emblema de resurrección.

Aquella noche, Kike recibió mensajes de amigos cercanos pidiéndole disculpas por no poder asistir al lanzamiento de su primer libro, pues se hallaban de vacaciones. Kike preparó una y otra vez su libreto para su presentación en el Café Taller Zeratema de Silvania.

Y así, con el misterio del escarabajo, las voces del amanecer y los mensajes ocultos en los sueños, la aventura de Kike, Karen Tatiana, Omar y Juanpis apenas comenzaba.

…Esta historia continuará.

sábado, 14 de diciembre de 2024

#El Ajiaco que Inspiró Sueños


 Era un jueves 12 de diciembre, 11:00 a.m., en el sector Pomarroso de Silvania, cuando la magia del sol acariciaba con sus rayos cálidos la finca de don Alfredo y su encantadora esposa. La brisa jugaba entre los árboles, susurrando secretos de antaño mientras los primeros invitados llegaban al encuentro, atraídos por el aroma envolvente de un ajiaco campesino cocido a leña.
Ser visionario


Los anfitriones, con su hospitalidad natural, preparaban el lugar como si supieran que aquel día sería inolvidable. La finca, un rincón de paraíso donde la naturaleza y el trabajo humano se entrelazan, parecía brillar con un resplandor especial. Los ingredientes del ajiaco, provenientes casi todos de la tierra fértil de don Alfredo, estaban listos: yuca, papas, mazorcas y gallina campesina que había crecido en la granja bajo los cuidados de la familia. El técnico agrícola Wilson García y la ingeniera Martha Poveda de la UMATA(Unidad de Asistencia Técnica Agropecuaria) habían traído aguacate en abundancia, completando así el festín.

A medida que los invitados iban llegando, las sonrisas y los saludos cálidos llenaban el aire. Kike Linda, don Tito, doña Teresa, don Mauricio, don José con su esposa, y otros vecinos del sector, entre ellos el siempre carismático Paisa, se unían al bullicio. Cada paso resonaba como un eco de esperanza, mientras el ambiente se llenaba de aromas, risas y el sonido alegre del movimiento de la olla sobre la leña crepitante.

Alrededor de la mesa, el Paisa lideró una oración que parecía elevarse más allá del techo de guadua, como un canto a los cielos agradeciendo por el sustento y la unión. Los platos servidos por don Alfredo y su esposa eran una obra de arte campesino, decorados con cilantro fresco y cebolla finamente picada. Las risas resonaban como un coro de vida mientras los comensales disfrutaban el banquete, acompañados de gaseosas que algunos invitados habían traído.

#Produzco lo que #consumo: "#Cultivo lo que como" La Bienvenida

#Produzco lo que #consumo: "#Autosuficiencia en acción"

#Produzco lo que #consumo: "La autosuficiencia en acción" 2

#Produzco lo que #consumo: " Autosuficiencia en acción" 3

Junta #Defensora de #animales #Silvania

Después del almuerzo, el momento clave llegó. Wilson tomó la palabra para agradecer a los anfitriones, pero fue Kike quien robó el protagonismo al presentar su libro: Historias que Inspiran la Imaginación. Sus páginas, según sus palabras, guardaban enseñanzas y valores que resonaban con la filosofía del grupo. La portada del libro parecía brillar bajo el sol de diciembre, como si los sueños plasmados en sus palabras cobraran vida ante los presentes.

“Pensar diferente es el camino hacia el cambio,” dijo Wilson en su discurso, llamando a todos a rescatar las semillas ancestrales, a cuidar los suelos y a buscar alternativas innovadoras en sus cultivos. Las palabras del técnico parecían enraizarse en los corazones de los oyentes como las plantas que crecen en la tierra fértil.

La tarde continuó con un recorrido por la finca de don Alfredo, que se extendía como un cuadro pintado por la naturaleza. Los cultivos orgánicos vibraban de vitalidad, las gallinas se paseaban felices y, en un rincón especial, las lombrices trabajaban silenciosas en su cajita, multiplicándose gracias al lombricultivo iniciado días atrás con el apoyo de la UMATA. La finca parecía un universo aparte, un lugar donde el esfuerzo humano y la generosidad de la tierra creaban una sinfonía perfecta.

La ingeniera Martha, con su mirada visionaria, recordó la importancia de rescatar los suelos con plantas como el vetiver. “La tierra es nuestra madre, y cuidarla es un acto de amor”, dijo mientras los asistentes asentían, conmovidos. Más tarde, lideró un censo para identificar quiénes necesitaban semillas ancestrales y concentrado para animales, dejando claro que el progreso del sector dependería de la colaboración entre todos.

Cuando la tarde llegaba a su fin, una joven del departamento de protección animal cerró el evento con una emotiva intervención. Habló sobre el respeto por los animales, recordando que la grandeza de una comunidad también se mide por cómo cuida a los más vulnerables.

El sol comenzó a despedirse, pintando el cielo con tonos dorados y rosados, como si el día quisiera sellar el momento en un recuerdo eterno. Los presentes regresaron a sus hogares con el corazón lleno, no solo por el banquete compartido, sino por las ideas sembradas en sus mentes y almas.

Esa jornada dejó una lección invaluable: trabajar juntos, pensar diferente y valorar lo propio son las claves para construir un futuro lleno de esperanza. En aquel jueves mágico, entre el aroma del ajiaco y los discursos inspiradores, nació algo más grande que una simple reunión; nació un sueño colectivo. 

Hoy, como cada día, tienes la oportunidad de sembrar algo nuevo en tu vida y en la de quienes te rodean. Piensa diferente, actúa con propósito y nunca dejes de creer en la magia que habita en los sueños colectivos.

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